Se desempeñó como capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires durante el Proceso de Reorganización Nacional, el cual fue detenido desde 2003 por su participación en delitos de lesa humanidad en los centros clandestinos de detención Puesto Vasco, Coti Martínez y el Pozo de Quilmes, fue condenado el 9 de octubre de 2007 a reclusión perpetua por hallarlo culpable de 34 casos de privación ilegal de la libertad, 31 casos de tortura y 7 homicidios calificados.
Había nacido en San Isidro en 1938, habiéndose ordenado sacerdote en nuestra ciudad un 31 de marzo de 1974, donde permaneció integrando la parroquia local, para luego ser trasladado a la diócesis de 9 de julio, para pasar más tarde a ser el cura párroco de la localidad de Norberto de la Riestra.
Había tenido una vida muy activa, ya que había concurrido a estudiar a distintos lugares de estados Unidos entre ellos a la escuela de Las Américas en USA, cursó estudios en administración de empresas y en la rama de turismo, se graduó como profesor de Inglés en Mississippi (USA). En la época de la dictadura militar fue nombrado capellán de investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, donde actuó activamente en la lucha antisubversiva. El mismo se ha arrepentido, negando las imputaciones como un partícipe necesario para las torturas, confesiones, ajusticiamientos de detenidos en distintos centros de detención que hoy se conocen.
Según cuenta la historia de algunos libros, confesaba a los detenidos, lo que luego divulgaba a las autoridades y era utilizado como una herramienta más en la lucha que ellos consideraban patriótica.
Por tales atrocidades fue condecorado por la policía de la Provincia de Buenos Aires con la orden de San Miguel de Arcángel en grado de caballero y otro galardón entregado por el entonces gobierno español (Franquista por cierto) "La orden Militar y Hospitalaria de San Lázaro de Jerusalén de Madrid, capellán decano y comendador de esta orden"
Quienes lo conocieron en nuestro suelo, manifestaban que era una persona tranquila, muy inteligente, era radio aficionado y se sabía que tenía muchas conexiones en las altas esferas. Se sabe que esta persona antes del golpe de estado, actuaba activamente en la lucha contra la subversión, habiendo efectuado conexiones entre el gobierno de Perón y posteriormente de Isabelita, con grupos locales fascistas y nacionalistas, los cuales muchos serian informantes a posterioridad de las supuestas actividades de los grupos de izquierda.
Llegó a mí una anécdota contada por uno de las personas que vivieron la misma y daba a cuenta el poder sobre la vida de las personas que poseía este cura. En plena dictadura, Von Wernich, siendo Delegado Diosesano de liturgia, organizaba grupos de jóvenes estudiantes para distintas actividades cristianas. Fue a dar que un grupo de estudiantes Universitarios Veinticinqueños se acercó a él, quien les brindó su sincero apoyo (no antes de saber que ideología política tenían e investigar si en el centro de Estudiantes Veinticinqueños de La Plata ocultaban subversivos buscados por las fuerzas armadas o la policía cuestion esta que se sospechaba que se hacia) Resultó ser que a estos estudiantes se los presentó a un funcionario militar de rango, creo que era coronel y cumplía funciones en la Jefatura de Policía Provincial, resultando que este militar les gustaban los jovencitos para servicios sexuales non sanctos, el cual ante el acoso insistente a los jóvenes por parte del militar y al llegar las quejas al oído del cura, lo hizo trasladar y sancionar como quien chasquea los dedos, de un día para el otro.
En la década de los 80, las organizaciones de derechos humanos, lo buscaban fervientemente para increparlo, haciéndoles los famosos "escraches" dando a la luz, las atrocidades que había cometido en el periodo de "Reorganización Nacional" Para ese entonces este cura se encontraba en la parroquia de Bragado, donde dormía con un arma de fuego en la mesa de luz, y era normal que anduviera armado, ya que en reiteradas oportunidades había sido amenazado con ajusticiarlo por sus crímenes hasta ese momento impunes. Vivía intranquilo, expectante a su suerte. Posteriormente se va a Chile después de un escándalo sexual con una feligresa en Bragado. Esta mujer se enamora del cura y él, un domingo de misa, la denuncia delante de todos los asistentes. Ante este escándalo, la Iglesia decide removerlo de su lugar. Es decir, después de ocho años de protestas por parte de sus feligreses, que lo acusaban de asesino y torturador, lo remueven por una cuestión amorosa. A Chile llega en el 96 y se instala en el Obispado de Valparaíso. Se refugió en una parroquia de la Quinta Región, en la localidad de El Quisco. Allí se hacía llamar Christian González. Tras adoptar la práctica carismática, el sacerdote llegó a celebrar hasta cinco misas diarias. La mayoría de los parroquianos quería comulgar con él, que saludaba a todos sus fieles por su nombre. Había guardado un silencio sepulcral de su pasado, tanto que cuando en 1998 comenzaron los llamados "Juicios por la Verdad en La Plata", él no se preocupó. Pero cinco años después, el 5 de febrero de 2003, el fiscal del juicio, Félix Pablo Crous, presentó ante un juzgado federal una extensa denuncia de 169 páginas contra Von Wernich. El pedido incluía la detención, la declaración indagatoria del acusado y la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Muchas cosas de este personaje siniestro vincula a nuestro amada tierra, ya que cuando cometía los delitos que se le imputó, se encontraba residiendo en nuestro suelo, y fue uno de los mentores para armar en 25 de Mayo un aceitado servicio de comunicaciones para resguardar nuestra patria de gente con ideas que no eran nacionalistas. Se desconoce si por culpa de él alguien fue víctima de torturas, vejaciones o desapariciones aqui, pero sí armo la red colaboracionista de la dictadura local.
Von Wernich ha negado los cargos y sostenido que si bien es cierto que visitaba los centros de detención él no vio que se cometiera allí ninguna violación de los derechos humanos. Sin embargo, es mencionado en varios testimonios recogidos por el Informe Nunca Más de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas CONADEP, que lo incriminan. Entre ellos un integrante de la policía relata:
"Se desciende a los tres cuerpos de los ex subversivos que en ese momento estaban vivos. Los tiran a los tres sobre el pasto, el médico les aplica dos inyecciones a cada uno, directamente en el corazón, con un líquido rojizo que era veneno. Dos mueren pero el médico da a los tres como muertos. Se los carga en una camioneta de la Brigada y los lleva a Avellaneda. Fuimos a asearnos y cambiarnos de ropa porque estábamos manchados de sangre. El padre Von Wernich se retiró en otro vehículo. Inmediatamente nos trasladamos a la Jefatura de Policía donde nos esperaba el Comisario General Etchecolatz, el padre Christian Von Wernich y todos los integrantes de los grupos que habían participado en el operativo. Allí el cura Von Wernich me habla de una forma especial por la impresión que me había causado lo ocurrido; me dice que lo que habíamos hecho era necesario, que era un acto patriótico y que Dios sabía que era para bien del país". Estas fueron sus palabras textuales...
Testimonio de Julio Alberto Emmed, Legajo N° 683












